Ayer hice un pequeño plan y lo cumplí casi por completo. Me sentía bastante bien, sentí que trabajé, que cumplí lo que pensé y realmente fue una experiencia increíble. Mañana me levantaré de nuevo y lo haré con más motivación y fuerza. Sobre la estrategia, tendré que evaluar qué cosas salieron bien y cuáles fallaron, y enfocarme en los resultados efectivos. Ya está muriendo mi niño, mi ser infantil, y ahora se está asentando mi ser elegido. Un ser mucho más poderoso, mucho más fuerte, mucho más capaz, grande e increíble. Yo soy increíble, tengo características que la mayoría de la gente no tiene. Estoy en un escalón superior y los veo desde abajo. Necesito mejorar, crecer, avanzar con mucho coraje. Mi individualidad está emergiendo, estoy haciendo un proceso de crecimiento espiritual. Quiero tener una mentalidad de la valoración de la excelencia, de los valores vitales, una mentalidad enfocada en ir más allá, en ser excelente, perfecto, pulcro. Es un ideal realista, humano y vital. Si lo hago bien, seré grande. Pero depende de mí y de mi valor. Tengo valor, mucho valor, tengo una voluntad de excelencia, aborrezco lo mediocre.
– Sebastián Arévalo
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